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Ovejas y vinilos (Fuente: Wikimedia Commons)

Hoy voy a explicar un clásico. La primera vez que oí hablar del binomio fantástico fue en el libro Manual de técnicas narrativas de Enrique Paez, al que años más tarde tuve la suerte de tener como profesor. Más tarde lo he visto en mil libros (Bisociación de Arthur Koestler, por ejemplo) y me lo han explicado con otras nomenclaturas. Para mi, el binomio fantástico siempre estará asociado con Gianni Rodari y con el ejemplo de consecución que me puso Paez: todos los cuentos de Obabakoak están creados con esta técnica. ¿De qué trata, pues, el binomio fantástico?

El binomio fantástico es la creación de un catalizador creativo por medio de dos palabras que, separadas, no tienen nada de particular. Si abres un libro al azar y tomas dos palabras, el resultado nos dará una combinación inconexa que debe conseguir que todo cobre sentido. Y no, con un libro electrónico no funciona igual.

Por ejemplo, “Nociva” y “Mancha” nos trae al momento un resultado visual. Este ejemplo sin duda ya sugiera “una” idea. Y entrecomillo ese “una” porque cada persona puede evocar una historia distinta. A mi me puede sugerir la historia de alguien que se despierta con una enorme mancha en el centro de su salón, una mancha con vida propia que le amenaza y va reptando por los pasillos.

Cuanto más dispares sean las palabras que se emparejan, mejor cumplirán su cometido. Es la diferencia de los conceptos la que potencia el elemento inspirador. “Tenedor” y “Cuchara” no nos dirán gran cosa, ambos son utensilios para comer. En cambio, “Vinilo” y “Oveja” no guardan relación y resultan más interesantes para lo que queremos hacer.

Una vez tengamos las palabras conviene evitar la primera asociación. Lo primero que vendrá a nuestra mente será lo que nuestro cerebro prevea, y no solo el nuestro, el de casi todos. Lo mejor es hacer una lista con las ideas que vayan surgiendo y, una vez que la tengamos, elegir una sobre la que desarrollar la historia, fotografía, novela, presentación para el trabajo o incluso un plato de cocina. No olvidéis que todo tiene un hilo narrativo.

Retomando “Vinilo” y “Oveja”:

  • Una oveja que en lugar de lana da vinilo.
  • Un vinilo de oveja. Un disco en el que solo hay grabados balidos de oveja.
  • Una oveja que reproduce música como un vinilo.
  • Un disco que está hecho con carne de oveja.
  • Una discográfica que tiene una oveja como símbolo.
  • Una oveja en cuyo interior han escondido un disco.

Es una lista rápida que he realizado según iba escribiendo. Puede que no salga una historia interesante, puede que sí. Lo divertido de este tipo de ejercicios es que no estamos buscando una idea genial, sino romper el bloqueo mental que nos impide trabajar. Aunque el resultado final no tenga que ver con ovejas ni vinilos, el binomio fantástico habrá conseguido su objetivo.