Los mapas mentales son la manera de plasmar nuestros pensamientos en una hoja de papel, tal y como funciona el cerebro. Todo esto por supuesto es muy relativo, pero está demostrado que es una manera muy eficaz de trabajar y de recordar las cosas. Al final de este post os recomendaré un ejercicio con el que comprobaréis que los mapas mentales son de lo más útil para desarrollar ideas.

10813998904_547ac44df5_z

Foto de Georgie Pauwels bajo licencia Creative Commons (BY).

Los mapas mentales son la típica herramienta de la que es difícil sacar a su autor original. Suele ir asociado a Tony Buzan, pues aunque (estoy seguro) se hace desde siempre, él fue su mayor difusor a través del libro The Mind Map Book.

¿Por dónde empiezo?

La imagen central del mapa mental siempre será la idea que estemos trabajando. Haremos salir de ella ramificaciones que irán a otros nodos secundarios, y lo mejor es ir rellenando el mapa en el sentido de las agujas del reloj. Esto no es obligatorio, puedes hacerlo como quieras y adaptarlo de mil maneras para obtener los mejores resultados.

Lo mejor es empezar con un mapa mental sencillo. Voy a plantear un tema sobre el que iré trabajando y poniendo los ejemplos. No voy a irme a uno demasiado profundo ni complejo. Usaremos de los mapas de ejemplo que plantea Buzan en sus libros: “cómo hacer una presentación”.

YpTPULr

Como podéis ver el mapa se caracteriza por su forma orgánica. Es mejor que nada sea recto porque nuestro cerebro no entiende de lineas rectas, y no se dan en la naturaleza sin la intervención del hombre. Iremos creando brazos que salen de la idea principal, cada uno de un color, que representarán los temas surgidos del asunto central.

En este caso vemos que el primer brazo es el tema del que trata la presentación, “Aprender un idioma”. El segundo: las formas de aprender; tercero, las materias que tenemos que preparar; y cuarto, las reglas que debemos utilizar. De estas ramas, que como podéis ver son de lo más variopintas, nacen ramas secundarias y así hasta que determinemos lo justo y necesario, siendo importarte que las últimas ramas del mapa sean ideas finales con significado por si mismas.

Mucha gente dice que es importante acompañar las palabras del mapa con imágenes, pero no siempre es así. Todo dependerá de cada persona. Lo que sí os pido, si decidís hacerlo, es que no prestéis atención a la calidad de los dibujos. Cuanto más espontáneo sea, mejor. No vamos a participar en un premio de ilustradores, y esa cara dibujada de forma horrible puede ser la que os haga recordar el concepto cuando más falta haga.

Y ahora, el ejercicio prometido. Proponed un tema y haced una lista de las ideas (sin que sea un mapa mental), por ejemplo: “Comida de aniversario. De ahí se pueden sacar al menos 20 conceptos necesarios para montar esa comida. Después haced un mapa mental sobre algo similar, “Fiesta de Cumpleaños“, como si fuese un mapa mental. Tomaos el tiempo que necesitéis para ambos casos e intentad sacar el mismo número de conceptos. Cuando terminéis, apartad las dos listas e intentad reproducirlas de memoria. Y al crear el mapa mental, dibujadlo en el sentido de las agujas del reloj, pensando en los colores e imágenes que van a acompañar cada parte.

Estoy seguro de que al final recordarás más cosas que con la lista convencional.

Las ventajas del mapa mental son que recordaremos mejor las cosas y podremos repasarlas de forma más rápida. Ademas nos ayudará a pensar de manera diferente, algo asi como un precursor del “Visual thinking“.

Existen multitud de aplicaciones para hacer mapas mentales, tanto en la nube como apps nativas (Mindomo, SpiderScrib, MindMaper…) pero desde mi punto de vista lo mejor es el papel y el lápiz. Esta es una primera aproximación a los mapas mentales, los cuales retomaremos en otros post.