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Foto de Mike Mozart bajo licencia Creative Commons (BY)

Hoy veremos como es la creación artística mediante saturación de estímulos. Es sabido por todos que el arte llama al arte. Shakespeare decía Nothing will come of nothing, parafraseando a su vez al Ex nihilo nihil fit del griego Parmenides. En el principio creativo está claro que cambia un poco de la intención del filósofo, aunque el resultado es similar. Nunca vas a tener una idea totalmente original o que no se apoye en la de otro autor, tuya, o del inconsciente colectivo. Una vez que hemos aceptado esto y dejamos de descartar ideas con el pretexto «esto ya está hecho«, nos daremos cuenta de que podemos empezar a trabajar desde nuestro punto de vista. Lo importante para un creador contemporáneo es la capacidad de dotar a algo de un estilo personal que lo haga reconocible. Retomaremos este tema otro día, ahora lo mejor será que volvamos a la senda.

La retroalimentación de la obra de otros autores es una constante histórica y ahora no me refiero al plagio creativo directo ni a la intertextualización. Me refiero a que el tener una serie de estimulos a nuestro alrededor nos invita a crear cosas nuevas.

Mozart no hubiese sido Mozart de no haberse criado en un entorno de estimulación artística, y lo mejor es que los estímulos que tenía Mozart no llegaban ni al 10% de los que tenemos nosotros cada día. Vivimos en un tiempo en el que nos es mucho más fácil nutrirnos artísticamente. Eso sí, tengo una mala noticia: para sentir lo mismo que sentía una persona del siglo XVIII necesitamos muchisimos más estímulos. Aún así somos afortunados, pues con escribir unas palabras en Google podemos ver cualquier cuadro, película y obra de teatro. Comparado con lo que sucedía 300 años atrás, cuando se necesitaba un viaje de meses para ver una simple pintura en el único sitio donde está expuesto, salimos ganando.

¿Cómo se puede trabajar mediante la saturación? Es lo más fácil del mundo. Sólo necesitas ver un espectáculo: obra de teatro, película, concierto… lo que prefieras. He descubierto en los últimos tiempos que, personalmente, lo que más me inspira es el teatro por su componente multimedia (han pasado los años noventa y se puede volver a usar esta palabra, ¿no?). No obstante cada uno tiene sus claves, sus pautas y poco a poco irá descubriendo lo que lanzará sus tropos. Cuando hablo de tropos me refiero a esas ideas «mutantes» que vienen de cambiar las de otros.

Blade Runner es una de las películas que más imágenes trae a mi cabeza. Si tienes tiempo y te apetece, te invito a que visualices los seis minutos que dura lápiz en mano y apuntes todo lo que se te ocurra… esas ideas serán mejores cuanto más alejadas estén del original, como mencionamos en el post sobre binomio fantástico.

Siente. Crea. Todo depende de ti.

Lea la segunda parte del post