Trabajando con guías de estilo prestadas

 

Hoy vamos a ver como trabajar con guías de estilo prestadas. Una técnica propia basada en mi experiencia como diseñador, y en el plagio creativo (aunque poco tiene que ver), que nos permitirá ahorrar mucho tiempo. ¿Por qué nos permitirá ahorrar tiempo? Porque utilizando esta técnica nos pondremos a crear desde el primer minuto.

Los diseñadores estamos acostumbrados a trabajar con guías de estilo. Estas guías son normalmente criticadas por que no dejan espacio a la creatividad, aunque también tienen sus ventajas, sobre todo cuando tienen que trabajar muchas personas en lo mismo. Imagino que sabéis de que hablo, pero nunca está demás recordarlo por si alguien no las conoce. Todas las grandes empresas, y muchas de las pequeñas si se hizo bien el trabajo de diseño, tienen una guía de estilos. En esta guía se indican los colores que se pueden utilizar, cómo y cuando. También se marcan las tipografías que hay que usar, y cómo. Los matices y las tonalidades de las fotografías que se usarán e incluso los valores que tienen que transmitir. Esta serie de normas permite que no existan disonancias entre los diseños de varias personas y que se mantenga un estilo. La idea es que cuando alguien vea un anuncio de “E Corp” sepa que es de la marca antes de ver el logotipo.

¿Qué es lo que planteo cuando os digo que uséis una guía de estilo prestada? No estoy diciendo que nos vayamos a apropiar del trabajo de alguien. De ninguna manera os digo que incurráis en un plagio. Tampoco que hagáis fanfiction. Solo propongo un método de trabajo rápido que nos ahorrará mucho tiempo. Pero antes es mejor que entendamos, a grandes rasgos, como trabaja nuestro cerebro para saber porque funciona tan bien esta técnica. Según los estudios en Neurociencia (Short- and Long-Term Effects of a Novel on Connectivity in the Brain, entre otros) nuestro cerebro no es capaz de diferenciar realidad y ficción. Para él todo son datos. Los analiza y en función de ellos propone alternativas. Otra parte de nuestro cerebro se encarga de elegirlas (¿Cómo toma decisiones nuestro cerebro?). Cuando leemos una novela nuestro cerebro monta todo el mundo de manera virtual, igual que si es nuestro hermano el que nos cuenta algo que ha pasado en la pandilla de amigos. Para el cerebro las dos historias son reales. Cuando leemos una novela, en cine también aunque en menor medida, nuestro cerebro tiene que crear el entorno en el que estamos, completar las lagunas que planeta la historia y establecer las relaciones entre personajes. Es un duro trabajo para nuestro cerebro, por eso nos gustan tanto las trilogías, series, precuelas y secuelas… con ellas solo va añadiendo un pequeño pedazo a algo que ya habíamos creado. Por eso es que muchos lectores prefieren libros largos, lo qué mas cuesta es crear el mundo. Una vez creado solo tenemos que disfrutar de la historia. Los libros de cuentos nos hacen trabajar mucho más, nos obligan a levantar un mundo para tirarlo cada media hora. Esta habilidad, como todas, se puede trabajar y es por eso muchos de los grandes lectores son tan aficionados al cuentos.

Cuando creas algo estás en la misma tesitura. Tu cerebro tiene que crear un mundo en el que colocar tus elementos, tus personajes, y por el que tienen que desarrollar sus aventuras. Esto pasa estés escribiendo un libro, creando un customer journey o programando un vídeo juego. Muchas veces nos interesará crear nuestro mundo, aunque sabemos que eso lleva un esfuerzo y tiempo. Otras, por contra, necesitamos hacer algo rápido, en ese caso lo que planteo es utilizar el mundo que ha creado otro.
Pongamos por ejemplo la creación de un relato. Tengo que escribir un relato ambientado en un barco en el siglo XIX, tengo dos opciones :
  1. Documentarse meticulosamente: obtener mapas de un barco de la época, estudiar como se viste la tripulación y como habla. Este es nuestro escenario ideal y lo que tenemos que hacer si tenemos tiempo. Aprenderemos, disfrutaremos y los detalles nos ayudaran en nuestra historia.
  2.  Inspirarnos en un universo ya creado. Es lo que denomino utilizar una guía de estilos prestada. En el caso del ejemplo podemos ver la película “Master and commander” y utilizar su paleta de estilos.
Ojo, esto no se trata de contar la misma historia, pero podemos detener un fotograma y describir el barco. Que uno de los personajes de relleno sea nuestro personaje o ver como va vestida la tripulación. De esta manera solo tenemos que centrarnos en lo que queremos contar y en como lo queremos contar. Si tenemos que incluir una pistola, solo tenemos que imaginarla en nuestra cabeza y pensar, como quedaría dentro de la película, de esta manera evitarás por ejemplo decir que tu protagonista saca un revolver de seis disparos. En cuanto lo pensemos nos daremos cuenta que lo que llevaban eran pistolas de llave de chispa o de llave de percusión. Una vez creado le iremos dando nuestro estilo, iremos retorciendo la historia y acercándola a lo que nosotros queremos. Lo mejor es visualizar mentalmente la imagen y describirla desde la memoria, os sorprenderá descubrir lo poco que se parece una pistola descrita por una persona u otra, esto es porque hay un ejercicio de codificación por parte del narrador y otro de decodificación por parte del lector.
Tened mucho cuidado al usar esta técnica en proyectos visuales, porque os vais a mover en la línea entre plagio e inspiración. Se puede usar, pero es mejor que cambie entre disciplinas, por ejemplo utilizar una paleta de una película para hacer un relato y la de un relato para hacer una película, o la de una canción para escribir una novela, aunque aquí estaríamos trabajando con una paleta más abstracta y metafórica y ya hablaremos de ese tipo de trabajos más adelante.
Os dejo un par de referencias que podrían haber sido creadas con esta técnica o al menos están claramente inspiradas en otras cintas (Ojo, es opinión personal)
Synchronicity  → Blade Runner
Happythankyoumoreplease → Manhattan
Dungeons & Dragons (Pongo la película pero estoy pensando en el juego) → Juego de tronos
Este último es sin duda un buen ejemplo por la maestría y la complejidad a la que es capaz de llevar su historia George R. R. Martin.
Ahora ya solo os queda poneros manos a la obra. Espero que utilizar guías de estilo prestadas os sea de ayuda.